Los pueblos indígenas no tenemos porqué mendigar la justicia

La Caravana llegando a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México enarbolando la bandera de México y el estandarte de su territorio, San Sebastián Teponahuaxtlán. Foto – Werika Yuawi Hernández

La Caravana llegando a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México enarbolando la bandera de México y el estandarte de su territorio, San Sebastián Teponahuaxtlán. Foto – Werika Yuawi Hernández

Caravana Wixárika acampará frente a Palacio Nacional hasta conseguir una audiencia con AMLO

“Estamos aquí para reafirmar que seguimos de pie, resistiendo, defendiendo lo que nos pertenece”

Sitlali Chino Carrillo
ÚLTIMAS NOTICIAS (30 mayo): El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, acordó reunirse con la Caravana Wixarika después de su marcha de un mes a la Ciudad de México. Le piden que cumpla una promesa de campaña para ayudar a resolver el conflicto por sus tierras robadas. Esta es la historia de fondo…

Luego de 32 días de peregrinaje, la Caravana Wixárika llegó a Palacio Nacional. La marcha comenzó el 25 de abril a 900 kilómetros de distancia en la Sierra Madre Occidental. Desde entonces piden audiencia con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para solicitar la restitución de sus tierras robadas. En una emotiva ceremonia a su llegada a la Ciudad de México el viernes 27 de mayo en la Basílica de la Virgen de Guadalupe, los 200 peregrinos ofrecieron su cansancio, su sudor y sus ampollas a sus deidades y a su Madre Tierra Tatei Yurienaka, para que su petición sea escuchada. Pasaron la noche acampando frente a la Basílica y el sábado marcharon hasta Palacio Nacional. Sin embargo, encontraron cerradas las puertas del palacio, y el presidente sigue guardando silencio al respecto.

En la rueda de prensa previa al acto, Sitlali Chino Carrillo, una digna joven que funge como presidenta de la Coordinación Agraria, imploró al mandatario: “No queremos esperar otros 10 o 20 años. Por eso te pido con mi corazón en mi mano atender este llamado. Y no sólo para este conflicto, sino también atender de manera urgente, rápida y pertinente los conflictos, invasiones y despojos de las demás naciones hermanas que se encuentran en la misma situación aquí en México. Ayer cumplimos un mes de caminar, y no saben cuánto nos ha costado esta lucha, seguir de pie, resistiendo, defendiendo lo que por derecho y por herencia nos corresponde”.

Oscar Hernández Hernández, presidente de Bienes Comunales de la comunidad de San Sebastián Teponahuaxtlán, la comunidad wixárika que lucha por la restitución de más de 10,500 hectáreas desde que les robaron la tierra hace más de un siglo, abrió la conferencia de prensa este viernes, expresando agradecimiento a todos los que han apoyado a la caravana en los estados y comunidades por donde pasó, desde los estados occidentales de Jalisco y Zacatecas hasta Michoacán y el Estado de México.

“Estamos muy agradecidos con toda la gente por donde fuimos pasando. Por el buen gesto que nos dieron y la oportunidad de recorrer sus caminos, el darnos la oportunidad de pasar por sus caminos, pasar un rato en su patio y darnos una botellita de agua y un taco. Muchas gracias a todos ellos.”

En los últimos años no hemos visto una voluntad seria de resolver el tema agrario de nuestra comunidad, por eso decidimos emprender con dignidad esta marcha para concientizar a toda la nación mexicana”, dijo Hernández. “Nos sentimos impotentes al no poder ver la puerta abierta de Palacio Nacional. Pero confiamos y le pedimos al Presidente de México que nos reciba el lunes (30 de mayo). Tenemos una sola demanda: la restitución de nuestras tierras.

“Si no, estaremos pidiendo más contingentes de nuestro pueblo Wixárika. En la comunidad Wixárika de San Sebastián Teponahuaxtlán entre chicos y grandes andamos llegando a los 20,000, y estaremos convocando a todos para que nos acompañen en esta lucha hasta que el jefe de nuestra nación nos pueda recibir y nos pueda atender y pueda dar indicaciones claras de cómo se nos va a resolver nuestro conflicto agrario” puntualizó Hernández Hernández.

Los Wixaritari (plural de Wixárika) han habitado San Sebastián y Tuxpan de Bolaños en el extremo norte del estado de Jalisco desde mucho antes de que se trazara la línea estatal que dividía su territorio, mucho antes de que existieran los estados de Jalisco y Nayarit. La corona española les otorgó títulos de propiedad a principios del siglo XVIII. Pero a principios de la década de 1900, el gobierno mexicano, al igual que los gobiernos de todo el continente americano, alentó el desarrollo de tierras “abandonadas”, como las vastas extensiones que los pueblos indígenas tenían en reservas forestales.

El abogado de la comunidad, Carlos González García, dio los antecedentes del caso:

Una resolución presidencial del 15 de julio de 1953 reconoció la propiedad de la comunidad de 240.447 hectáreas a través de un título de la corona española. San Sebastián es la comunidad Wixárika más grande y uno de los territorios indígenas más grandes de México. Sin embargo, a lo largo del siglo pasado, la comunidad ha sufrido importantes invasiones de su territorio por parte de vecinos no indígenas.

Actualmente existen dos conflictos producto de estas invasiones: uno de unas 10,448 hectáreas por parte de ganaderos del corregimiento de Huajimic, en el municipio de La Yesca, Nayarit; y otra de unas 800 hectáreas en Puente de Camotlán, también en La Yesca.

“Durante décadas, estas invasiones han sido protegidas por gobernantes, por funcionarios corruptos que han sido cómplices de este continuo despojo de la comunidad de San Sebastián Teponahuaxtlán y Tuxpan de Bolaños y del pueblo Wixarika”, dijo González. La comunidad ha presentado 54 demandas por estas invasiones, de las cuales 17 han sido resueltas a favor de San Sebastián; los rancheros hasta ahora no han ganado un solo caso.

En abril de 2018, la comunidad intentó tomar posesión de la tierra que había sido reconocida por el tribunal agrario en esas 14 sentencias, siguiendo los procedimientos establecidos por la ley. Resultó ser imposible. “Los que fuimos a la ejecución no pudimos hacerlo por la oposición violenta de los ganaderos, que tenían armas de alto poder, AK-47, y la camioneta en la que viajaba su servidor quedó parcialmente destruida.

“Todo esto sucedió en presencia de policías estatales del estado de Nayarit, 19 policías y un pelotón del ejército mexicano. El primero no hizo más que mirar. El segundo dio media vuelta y se retiró. Es decir, omisión deliberada del Estado mexicano de cumplir con sus obligaciones fundamentales y procurar justicia para la comunidad”.

En diciembre de ese año representantes comunitarios se reunieron con el Gabinete Agrario del Presidente Andrés Manuel López Obrador, con el Fiscal Agrario, con el Subsecretario de Desarrollo Agrario y con el vocero del Presidente. Acordaron que dado que las restituciones estaban siendo ilegalmente obstruidas, los gobiernos federal y estatal facilitarían un proceso de negociación. Se estableció un grupo de trabajo y comenzaron las reuniones, una tras otra.

“Y hasta el día de hoy lo que hemos logrado es la restitución de 41 hectáreas, es decir, un área bien pequeña. Por lo que la comunidad con razón dice que el Estado mexicano está incumpliendo con sus obligaciones constitucionales y con lo acordado”.

Hasta el momento de redactar este artículo, el presidente Andrés Manuel López Obrador no ha emitido ningún comunicado oficial al respecto. Se le pidió recibirlos hoy, lunes 30 de mayo, y la comunidad, acampada frente a Palacio Nacional, espera.

Angélica Almazán Escalante es una cantante y periodista mexicana, terapeuta Janzu, traductora y co-editora del Proyecto Esperanza.

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