“En los primeros tiempos muchas cosas tenían que salir de Tatutsí Xuweri Timaiweeme (Nuestro Bisabuelo Hecho Por Si Mismo Sabiéndolo Todo), para que este mundo pudiera vivir de su iyari, corazón/memoria. El fue el que pudo hacer nuestra vida al llegar a Ixrüapa (el Centro). Vio que estaba cerrado de oscuridad y al mismo tiempo escuchó en su Nierika (apertura trascendental): ¿quién es que me hablaba…? Era Utüanaka, que cuando caminaban les hablaba. Tatutsí Xuweri entendía lo que pensaba, porque él no hablaba, pero su corazón sí. Se formaba un remolino de viento cuando respiraba. Tuamuxawi (el Cultivador Primordial) vio una cola de venado que hablaba así: ¿de dónde vienes…? Yo soy Tatutsí Maxakuaxí, Nuestro Bisabuelo Cola de Venado, vienes pisando en mi pecho, a donde vemos la luz tienes que entregar toda la semilla y buscar donde estar después. Cuando llegó el tiempo se sintió que toda la tierra se estaba moviendo para que las cosas pudieran aparecer en este mundo. Esto autorizó Tatutsí Xuweri Timaiweeme. Colocó su iyari (memoria/corazón), Tatutsí Maxakuaxí, Nuestro Bisabuelo Cola de Venado, y Tatutsí Tawikuni, Nuestro Bisabuelo Pecho Hendido, en sus lugares. Nombró a Maxakuaxí para colocar a Nuestras Madres, Tateteima, en sus lugares en Ixrüapa. Dispuso también como ürükuákame (el encargado de las flechas sagradas y guía de la peregrinación) a Maxakuaxí.”